REFLEXIÓN TIC
La investigación y en consecuencia, el desarrollo de la tecnología (junto con la ciencia) han revolucionado nuestro mundo, convirtiendo esta en una parte indispensable de nuestro día a día.
Hace no muchos años era difícil imaginar el desarrollo que tendría la tecnología o al menos la rapidez con la que esta haría cambiar nuestra manera de movernos, comunicarnos, socializarnos, formarnos... en definitiva, de vivir la vida. La tecnología se ha metido de lleno en nuestras vidas y ha cambiado todo a nuestro alrededor. Para muchos resulta una compañera que hace nuestro día a día mucho mas sencillo: desde que un exprimidor eléctrico nos ayuda a la hora de hacernos un zumo de naranja, el metro o incluso un patinete eléctrico nos acerca hasta nuestro lugar de trabajo y al final del día podemos hablar y ver a nuestra familia que se encuentra al otro lado del mundo gracias a una simple videollamada desde cualquier dispositivo como un móvil u ordenador.
Sin embargo, para otros, entre los cuales encontramos a aquellas generaciones que no han convivido desde el comienzo de sus vidas con herramientas digitales muy sofisticadas, los conocidos como "inmigrantes tecnológicos", ha supuesto un proceso bastante mas complejo. Si hacemos una comparativa y nos ponemos en el lugar de las personas de mas de 70 años (incluso mas jóvenes) para ellos probablemente sus vidas eran "simples y sencillas", donde quizá todo esfuerzo/detalle tenia un valor añadido que ahora posiblemente hayamos perdido debido a la facilidad con la accedemos a todo: un abrazo después de tiempo sin verse las caras, una postal...
Pero sin duda, para todos ha supuesto un periodo de adaptación y aprendizaje. Metafóricamente hablando, podríamos decir que hemos cogido un tren del que nunca bajaremos (o al menos será complicado hacerlo del todo, porque la tecnología hoy está en cada rincón, en lo mas insignificante) y en el que cada estación será una nueva lección.
Esta revolución tecnológica, como no podía ser de otra manera, se ha colado también a las aulas, en los centros educativos. La educación ha dado un giro de 180 grados (aún queda un largo camino por delante), ya que si en mi caso, comparo no solo físicamente las aulas en las que se formaron y estudiaron mis padres (hace casi 60 años), los métodos educativos (por suerte) también han evolucionado/tampoco tienen mucho en común.
Hoy, encontramos ordenadores, tablets, pizarras digitales, pantallas, proyectores... incluso pequeños robots (como el bee-bot) que junto con las metodologías activas han cambiado no solo la manera de enseñar y aprender, sino de comprender, vivir y sentir la educación. Atrás quedan las largas horas sentados frente al docente, escuchando y anotando la lección, donde apenas había interacción y el maestro era la mayor fuente de riqueza y sabiduría, que simplemente transmitía a los alumnos todo lo que sabia. Actualmente, gracias a la tecnología y a las investigaciones educativas, el niño es el protagonista de su propio aprendizaje y el docente es el que guía el proceso y lo acompaña y apoya a través del sinfín de recursos que le ofrecen las TIC, entre otros.
Concretando un poco mas, las herramientas que estos medios nos ofrecen han permitido mejorar la comunicación continua e instantánea con el alumnado y las familias, el almacenamiento y/o la recopilación de las tareas o trabajos de los alumnos de manera sencilla y ordenada, ofrecer a los alumnos el mismo contenido en diferente formato y de manera creativa y lúdica, la recopilación de información a través de la realización de manera rápida y sencilla de pequeños test de evaluación en cualquier momento del curso que nos permiten conocer si estamos alcanzando los objetivos propuestos, dar a los alumnos la autonomía necesaria para trabajar de manera individual o en pequeños grupos, fomentar la participación de todos y todas de una manera mas activa y dinámica, compartir experiencias con otros centros/docentes de la misma cuidad o país o fuera de él...
No obstante, para concluir quisiera compartir con vosotros la siguiente reflexión o idea que recoge asimismo Thomes Magali (2019). Como él expresa, los resultados educativos positivos o negativos que obtengamos no son consecuencia directa de hacer uso o no de las TIC, sino que estos dependerán del objetivo que queramos obtener y de las oportunidades que nos ofrezca esa herramienta y/o recurso de poder alcanzarla. En otras palabras, en la docencia como en la magia, el material es/los recursos son importante, es parte del espectáculo, pero nadie puede garantizar su éxito sin un buen mago que conozca y valore sus posibilidades.
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